y nos unía un hilo que era blanco y fuerte:
vos y yo sueltos en la cuidad
cortando el viento
pisamos las baldosas sueltas
el resto son animales
en cautiverio
te salpico con mis pasos
y vos odiás a las baldosas pero no a mí
noche de agua
dejános ser dos
gotas más que se
chocan y explotan en el
gris medio de la calle
ruedan por los surcos
y se hacen más grandes
(una cacería
ser el agua
que alimenta
tu noche)
1 comentario:
que lindo.
me gustó el blog
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