hoy hubiese abrazado a todo el mundo
si no fuese por el calor
y la risa que acorta la distancia
entre las personas
al perro que le di de comer
casi la mitad de mi arroz con pollo
lo tendría que haber pateado
por irse sin mirarme antes a los ojos
yo, yo que me senté en la calle
a darle de comer y hasta lo ayudé
cuando le costaba meter el hocico en el pote.
hoy todo fue al revés:
los perros malos y la gente buena
si hasta una vieja de años pasó
y me dijo: "buen provecho"
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