2.3.11

tenés un veneno rico y lo clavás con los ojos como si fuesen tus colmillos

la noche ya empezaba a cosquillearnos cuando
dos ojos de luciérnaga atraviesan gloriosos el pasaje
entre los artesanos y los restos del día
pensaba que eran más azules
ibas perdido
el pecho
se contrae más y más
el aire se vuelve
tan difícil de atrapar

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