22.4.10

estaban los gritos que venían de

adentro y más allá la sonrisa contextual
"esos ojitos siempre tienen que brillar tanto como hoy"
ella ponía en off esa voz
la voz del grito desaforado que no decía nada
sólo se hacía llamar grito y era orgulloso lo suficiente
como para manchar las cosas y la palabras que de afuera venían
buscó finalmente la guillotina
no se iba a cortar la cabeza: quería arrancarse
la mochila que como los árboles se comen las rejas
y la raíz rompe las baldosas de tu vereda
se había comido su espina dorsal

(después ya nunca más se encorvó
la mirada
siempre arriba el piso
está lleno de casualidades que no podés
llamar mágicas)

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